¿Por qué es tan importante aprender a filosofar desde pequeños?




"Aunque podamos ser eruditos por el saber de otro, sólo podemos ser sabios por nuestra propia sabiduría"

(MONTAIGNE)

La sabiduría se trata de un saber muy particular, de un saber que ninguna ciencia expone, que ninguna demostración prueba, que ningún laboratorio puede comprobar o verificar, y que ningún diploma acredita. 

En algunas ocasiones, los griegos opusieron la sabiduría teórica o contemplativa (que ellos denominaban "sophia") a la sabiduría práctica ("phronesis") Sin embargo, pienso que ambas son inseparables, o mejor dicho, que la verdadera sabiduría sería su conjunción. La sabiduría sería entonces la meta a alcanzar. ¿Y cuál sería el camino? La filosofía. 




¿Por qué esperar entonces a filosofar si la vida no espera? No morimos porque estamos enfermos, sino porque estamos vivos. Así pues, hemos de aprender a morir y aprender a vivir; esto es filosofía. 

Por eso se comete un grave error cuando la filosofía se nos presenta como algo inaccesible para los niños; como si tuviera un rostro enfadado y horrible. Al contrario, no hay nada más jovial e incluso juguetón. 

El que la vida sea tan difícil, frágil, peligrosa y valiosa como efectivamente es, constituye una razón de más para filosofar lo antes posible, o dicho de otro modo, para aprender a vivir, en la medida de lo posible, antes de que sea demasiado tarde. 

Para esto sirve la filosofía, y por eso puede ser útil a cualquier edad, al menos desde el momento en que se empieza a pensar y a dominar la propia lengua. 

Vale, es obvio que hemos de ganarnos la vida, y apenas tenemos tiempo libre, pero eso no nos dispensa de vivirla. ¿Cómo vamos a hacerlo de forma inteligente sin tomarnos tiempo para reflexionar sobre ella, solos o acompañados, sin razonar, sin argumentar, y sin preocuparnos de lo que otros han pensado de ella?

¡Atrévete a saber, atrévete a ser sabio. Empieza! Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para filosofar, pues nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para ser feliz.



Por eso hemos de filosofar: porque nadie puede pensar ni vivir por nosotros. La sabiduría se reconoce en cierta felicidad, en cierta serenidad, digamos que en cierta paz interior, pero gozosa y lúcida, la cual no es posible sin un uso riguroso de la razón. Es lo contrario de la angustia, de la locura o de la desdicha. 

Por eso hemos de filosofar, porque no sabemos vivir. Porque hemos de aprender. Porque la angustia, la locura o la desdicha nos amenaza constantemente.

Fuente: André Comte-Sponville | Invitación a la Filosofía


Comentarios

  1. y como se hace filosofía con los niños? por donde se empieza o se continua? :)

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    1. Saludos Rigo:

      En primer lugar, quisiera darte las gracias por tu aportación con tu comentario en mi humilde blog.

      Creo que con tu pregunta has dado en la clave de cuál es el objetivo de este post. Verás, al margen de que dichos estudios comiencen prácticamente en las últimas etapas de la enseñanza obligatoria, se comete un grave error asociando la Filosofía con el estudio de los pensamientos de los grandes filósofos de la historia.

      No, la Filosofía va mucho más allá. Como suelo decir, todos nosotros somos filósofos, pero deben enseñarnos a filosofar. ¿Y qué es filosofar? Es aprender a pensar por uno mismo; nuestra arma en la vida para luchar contra la ignorancia y el fanatismo y cuyo objetivo es ser lo suficientemente sabios para saber cómo alcanzar la felicidad.

      Por eso todo ello debe iniciarse desde la niñez. Es lo que podemos considerar como "urbanidad". Pondré un ejemplo: imagínate que estás con tu hijo y que éste tira un papel al suelo. Lo normal es que le digas que eso está mal y que se tiene que tirar a la papelera. Por consecuencia, el niño asimilará que "eso no se hace" para que cuando sea adulto sepa que "eso no debe hacerse". Ahora bien, ¿por qué no le decimos que reflexione sobre tal acto? ¿Por qué está mal tirar un papel al suelo? ¿Qué consecuencias tiene? Y así, con muchas otras cosas que seguramente le ocurrirá a lo largo de su vida.

      Por eso debemos invitar a los niños a filosofar, que no es más a que piensen por ellos mismos, porque nadie puede pensar ni vivir por nosotros. Es decir, que aprendan a razonar e invitarles a que razonen con nosotros, e incluso recomendable que critiquen nuestros pensamientos.

      En definitiva, podría decirse que filosofar responde a la pregunta "¿Cómo he de vivir?" Evidentemente no es fácil, ni siquiera para los adultos, por lo que transmitirlo a una mente como la de un niño más todavía. Desgraciadamente, no conozco una fórmula mágica o definitiva para llevar a cabo tal empresa. Pero tenemos tiempo, mucho tiempo, ¿qué perdemos por intentarlo? Creo que nuestros hijos lo agradecerán cuando sean adultos. Yo al menos, con el mio, lo estoy intentando.

      Un saludo.

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